LUEGO DEL 20 DE ABRIL: Apuntes sobre coyuntura pos-electoral en Paraguay
Junio 8, 2008El Presidente electo, Fernando Lugo, cuya plataforma electoral es
Estos consensos se han dado principalmente en dos frentes: a) el político-partidario y b) el socio-gremial. En lo que se refiere al primero, la consolidación e institucionalización de la mesa política de
El escenario político partidario se completa con el bloque de la ahora opositora Asociación Nacional Republicana (ANR), que actualmente sigue administrando con dificultad una profunda crisis que se evidenció durante el período pre-electoral, representada por los dos proyectos políticos internos: el encabezado por el ingeniero Luis Castiglioni, joven dirigente del ala dura de la oligarquía colorada y cercano al proyecto estadounidense de liberalización económica de América Latina, por un lado, y el liderado, hasta la derrota, por el actual Presidente de
El sector de Vanguardia Colorada, si bien aún no constituye la fuerza hegemónica dentro de la estructura del Partido Colorado, ya ha hecho pública su voluntad de contribuir con la gobernabilidad durante el próximo período constitucional. Esto se puede entender como parte de la táctica de alejamiento del oficialismo colorado, aunque dirigentes de distintos partidos de
En este escenario político-partidario, que básicamente implica una recomposición del sistema político, se están negociando cuestiones que hacen a la institucionalidad del país como la renovación total de
Estos temas se debaten en el marco de una doble tensión, una entre el bloque oficialista de
El otro aspecto que hace al escenario político-partidario es la conformación del futuro gabinete y afecta principalmente al bloque de
En las últimas semanas, lo que ha logrado enfrentar a sectores integrantes de
En lo que se refiere al segundo escenario, el socio-gremial, existe una situación de tensión estable. Por un lado se encuentran los gremios de productores agrícolas y ganaderos, que han expresado su confianza en el futuro gobierno aunque al mismo tiempo muestran su incertidumbre con respecto a la posición del Presidente electo con respecto al tema clave: la propiedad privada. Los gremios empresariales hasta ahora no han manifestado desacuerdo con los nombramientos en Hacienda e Industria y Comercio, y se ha generado tranquilidad en este sector con las posibilidades de inversión extranjera que se están abriendo a partir del cambio de signo partidario en el Gobierno.
La caída de la cúpula colorada del gobierno ha despertado también el optimismo de diversos sectores sociales: profesionales, campesinos, trabajadores de diversas áreas, estudiantes, iniciaron una serie de movilizaciones, reuniones y visitas al futuro Presidente con la intención de acercar propuestas de planes y programas orientados a satisfacer demandas históricamente postergadas. Este incremento de las acciones de los sectores sociales y la mayor visibilidad de los reclamos tiene relación con la base social que ha sostenido el proceso político de Fernando Lugo. Estos sectores ven como una posibilidad real su protagonismo en la toma de decisiones y en la orientación de las políticas públicas.
El incremento de las actividades en los sectores sociales marginados, por un lado, frente a la preocupación de los gremios conservadores representantes de los sectores oligárquicos tradicionales que controlan los medios de producción y reproducción material y simbólica del país, a través de redes que trascienden las fronteras, muestran la recomposición estructural que implicó la victoria a través de las urnas del proyecto de
Como balance general pos-electoral se puede identificar un fortalecimiento de las instituciones democráticas, principalmente en lo que hace al rol del Tribunal Superior de Justicia Electoral, que a pesar de los fuertes cuestionamientos de parcialidad y de falta de independencia, garantizó la legitimidad del proceso. No se debe, por supuesto, perder de vista la gran cantidad de denuncias de fraude pre-electoral, las manipulaciones de padrones, la dispersión de votantes y otros casos de irregularidades comprobadas en el ámbito del TSJE. Así como se debe asumir el rol fundamental que esta vez cumplió la observación internacional para garantizar la transparencia y legitimidad de los comicios. Sin embargo, el balance institucional es positivo.
El otro elemento global a resaltar es la consolidación de la institucionalidad democrática en lo que hace al sistema de partidos, la que se denota en el reconocimiento casi inmediato de la victoria de
Estos dos últimos puntos tienen que ver principalmente con el amplio margen con el que gana el proyecto aliancista, pero sigue siendo una muestra de fortaleza del sistema democrático-liberal.
En resumen, en Paraguay se dio un cambio radical en cuanto al control del aparato Estatal (caída del Partido Colorado) y una modificación de grado en la estructura del sistema político, relacionado entre otros factores, con las nuevas relaciones de fuerza en el Congreso. Y esto, a través de un proceso electoral transparente, legítimo y con alta participación popular (más del 65%). Así se rompe con la tradición política nacional de golpes de estado, fraude y control oligárquico del gobierno, se legitima un sistema de gobierno cuya imagen estaba deteriorada (Paraguay era hasta estas elecciones uno de los países con mayor rechazo-menor valoración de la democracia en la región) y se inicia una nueva etapa en la (mal) llamada “transición”: la de la alternancia.
Una contribución de Semillas para
Marta Ferrara




